El misterio que dio vida al Demonio de Devonshire

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Demonio de Devonshire

La historia del Demonio de Devonshire es una de las historias de terror que ya tienen más de 100 años, ya que todo comenzó en 1885 cuando la sociedad británica se hundió bajo un gran misterio cuando comenzaron a aparecer unas misteriosas huellas en la nieve.

El invierno de ese año fue uno de los más duros que esa generación había vivido, hasta el punto en el que la región norte de Cornualles quedó completamente llena de nieve por más de tres meses. Las personas empezaron a notar cosas muy extrañas en la nueve.

La mañana del 8 de febrero fue la que más llamó la atención, ya que a lo largo de todo el lago de Devonshire aparecieron marcadas en la nieve unas huellas muy extrañas, huellas que ninguna persona había visto antes, por lo que era claro que no pertenecían a ningún animal conocido.

Las huellas del Demonio de Devonshire tienen una forma de U tenían cerca de 10 centímetros de largo y 7 centímetros de ancho y ninguna persona del pueblo podía encontrar una explicación lógica.

Demonio de Devonshire 1

Estas huellas en la nieve tenían una nitidez única, posiblemente por la presión que se ejerció al momento de marcarlas, además de que habían quedado en forma alineada (una detrás de otra), como si el animal que dejó las huellas hubiera ido brincando sobre una sola pata.

Henry Pilke, un panadero local, fue una de las primeras personas en ver las huellas y pensó que eran de un pequeño asno, pero al analizarlas mejor, comprendió que no era posible que hubiera sido cualquier animal que el conociera.

El director de la escuela, Albert Brailford, juntó un pequeño grupo de hombres y siguieron la senda que habían dejado las huellas marcadas en la arena.

El misterio sobre el Demonio de Devonshire seguía aumentando conforme más seguían el camino que habían dejado las huellas, ya que descubrieron que era capaz de brincar muros de hasta 4 metros de alto o caminar por tejados sin problemas. Cuando las huellas topaban con un muro, aparecían del otro lado como si lo hubiera atravesado.

La expedición de Brailford no pudo llegar al final del camino de huellas, ya que pasaban por Lympstone, Exmouth, Woodbury, Powderham y otros muchos pueblos. Se cree que el camino de huellas era de más de 150 kilómetros. Incluso cruzaban ríos y lagos, donde las huellas simplemente aparecían del otro lado.

Unos días después (14 de marzo), el periódico llamado The Times publicó que en Glenorchy, Escocia, también aparecieron las mismas huellas. Pero al parecer ese demonio había aparecido antes, ya que un corresponsal del Illustrated Londos News publicó que algunas décadas antes, durante 1840, huellas muy parecidas habían aparecido en una cordillera de Galicia.

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