La isla de las muñecas malditas en Xochimilco

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La isla de las muñecas malditas en Xochimilco

La isla de las muñecas malditas se encuentra en Xochimilco es uno de los municipios de la Cuidad de México, en donde se encuentran las famosas trajineras en donde las personas van a convivir. Los canales de las trajineras son muy antiguos y están formados por una red de 154 kilómetros de canales navegales en donde, durante la época prehispánica, se inventó la chinampa.

El entorno de los canales está rodeado por más de 40 mil chinampas, pero hay una de ellas a la que nadie se quiere acercar, ya que tiene una imagen bastante perturbadora a simple vista, dándose a conocer como “la isla de las muñecas malditas”.

La isla de las muñecas malditas es una chinampa en la que cientos de muñecas se pueden ver colgadas desde los árboles, cables y alambres. Todo comenzó hace más de 60 años con Don Julián Santana, quien era el dueño de esa chinampa, a la que llegó cuando estaba huyendo de un mal de amores.

Él tenía 19 años cuando su novia lo dejó para casarse con otro hombre, por lo que decidió irse a vivir solo a la chinampa. Pero poco tiempo después otro suceso marcaría su vida para siempre: una joven se ahogó en la entrada de su chinampa, y Julián afirmaba que el espíritu en pena de la joven le hablaba y lo atormentaba.

Escuchaba lamentos que venían del agua y que le hablaban. Don Julián sólo pensaba en cómo darle paz al espíritu y un día se encontró una muñeca y la llevó a su chinampa. Desde que la llevó los lamentos comenzaron a desaparecer, y poco a poco, Julián sintió que las muñecas una especie de escudo protector, por lo que las buscaba tiradas por los canales.

De entre cientos de muñecas, Julián tenía una preferida a la que llamo “Agustina”. Es una muñeca muy antigua que permanece en buen estado. Asimismo, es la única muñeca que no tiene telarañas a pesar de que nunca la limpian.

Don Julián murió ahogándose en la entrada de su chinampa, en el mismo lugar en donde se ahogó la mujer. Lo encontraron flotando enfrente de la isla, en donde él decía que escuchaba a la mujer.

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