Nunca abras la puerta

Nunca Abras la Puerta

Esta es una traducción original de la historia de terror «Door Must Remain Closed at all Times. No Exceptions.» publicada en el subforo de Reddit r/nosleep por el usuario llamado «JDerrick29».

Empleado nuevo, en nombre de toda la organización, le agradecemos por trabajar esta noche. Disculpe porque la oferta haya llegado a último momento, así que nos disculpamos por cualquier inconveniente que esto pueda causarle.

Nuestro vigilante nocturno anterior tuvo una emergencia familiar, por lo que nos está ayudando mucho al estar acá esta noche. Además, de estas palabras de gratitud, se le pagará 5 veces más su sueldo normal por hora. La agencia de empleo temporal ha sido informada de este arreglo, a su vez, espero que le hayan avisado de esto.

A primera vista su tarea por la noche parece ser simple, pero le recomendamos encarecidamente que se mantenga alerta. Mientras dure su turno, permanecerá en el área de la recepción.

Su trabajo es asegurarse de que nadie ingrese después del horario permitido. La puerta por la que ingresó es la única entrada al recinto. Todos los empleados saben que el vigilante es la única persona con permiso de entrar al recinto pasadas las horas de operación.

Realmente, no esperamos problemas de invitado no deseados, pero es mejor prevenir que lamentar.

Solo recuerde permanecer en el área de recepción durante su turno.

Gracias de nuevo por ocupar el puesto, ¡Confiamos en usted!

Nota: Las puertas del fondo están encadenadas para su conveniencia. Usted es la única persona en el lugar, y esas cadenas NO deben ser retiradas por ningún motivo ¡SIN EXCEPCIONES!

Terminé de leer la por segunda ocasión, y dirige mi mirada hacia una llave que estaba sobre el escritorio. No la había notado cuando entré por primera vez, porque estaba debajo del papel con las instrucciones, no había tratado de usarla, pero a juzgar por el tamaño, estaba seguro que encajaba perfectamente en el candado que estaba en las cadenas que estaban en la puerta que mencionaban en la carta.

Con la hoja aún en la mano, me dirigí hacia estas puertas. La mayoría del área de recepción se parecía al consultorio de un médico, tanto en mobiliario como en limpieza. Incluso había una pila de revistas en mal estado que se encontraban encima de la mesa de estar.

Decir que la puerta que estaba encadenada en el salón llamaba demasiado la atención, estaba de más.

Eran unas puertas de metal grueso, tanto, que incluso parecía que los muros fueran incapaces de resistir el peso de ellas. Tan resistentes, que pensé que ni siquiera un auto sería capaz de derribarlas. Las manijas de cada puerta, estaban atornilladas y soldadas firmemente a las superficies.

Una fuerte cadena de metal se encontraba a través de las dos manijas y se mantenían unidas por medio de un candado de buen tamaño.

Ambas puertas estaban cubiertas de papeles pegados, en los cuales se podían ver letreros similares a: “Advertencia, esta puerta debe permanecer cerrada en todo momento”.

Y muchos otros escritos que estaban redactados en otros idiomas. Por un corto tiempo, me paré al frente de las enormes puertas, antes de voltear una vez más a ver la llave que estaba encima de mi escritorio.

Intenté en vano descifrar por qué alguien diría que no se deben abrir las puertas, pero, dejarían la llave tan accesible. Especialmente para alguien que ni siquiera requirió una verificación o antecedentes antes de ser contratado por una sola noche.

Alcé las manos agitando la carta de instrucciones, como dándome por vencido. No era como si este trabajo hubiera sido convencional desde un principio. Los trabajos que obtuve en la compañía temporal, generalmente venían acompañados con información sobre las habilidades necesarias o una descripción de tareas con anticipación.

Esta oferta ni siquiera incluía el nombre completo de la compañía… Nunca había escuchado hablar sobre esta compañía jamás.

Antes de leer las instrucciones, lo único que sabía sobre el trabajo, era que sería un trabajo de una sola noche, además, también me llamó la atención la cantidad obscena de dinero que me iban a pagar. Desafortunadamente, esto último fue más que suficiente para ignorar cualquier señal de alarma o advertencia, ya que, tenía más de una deuda pendiente.

Hacer 5 días de dinero en una sola noche, realmente me iba a dar un respiro financiero. Regresé al escritorio, coloqué la llave encima de la carta de instrucciones, doblé el papel y lo deslicé hacia el otro lado de la mesa. Una versión más joven de mí mismo, no dudaría en abrir esa puerta y explorar todo complejo de esta empresa “secreta”.

Pero las decisiones que tomó esa versión de mí, son las razones por las que estoy trabajando actualmente acá. Estoy luchando por llegar a fin de cada mes, así que estoy feliz por sentarme en el escritorio de otra persona, y estoy agradecido de poder pagar mis deudas.

Durante las primeras horas, mantenerme ocupado fue la parte difícil del trabajo. Me había aburrido de navegar toda la noche por Internet y las redes sociales. Incluso, mi batería estaba a punto de acabarse.

Me puse a ojear una revista de espectáculos cuando escuché algo…. Un leve golpe que podría ser algo que se cayó de un instante. Levanté la vista de un juego que venía en la revista, ya sabes, el típico de encontrar las diferencias. Miré hacia las puertas, traté de agudizar mis oídos para detectar algún sonido…. Pero nada, todo estaba en silencio.

Dejé la revista y me dirigí hacia la máquina de café, frente a la puerta y me dí cuenta que aquello estaba cerca de la zona de espera de los niños. Me pregunté qué harían los niños esperando en un lugar como este…Pero esa duda no duró mucho tiempo, ya que escuché otro golpe. No sé si fue más fuerte, o lo escuché así porque yo estaba más cerca, pero, sin lugar a dudas, era el sonido de una puerta cerrándose.

Dirigí mi vista hacia la puerta, y mis bellos se erizaron levemente, mi boca comenzaba a sentirse seca, en mi mente, volví a leer el manual de las instrucciones, y recordé que ahí decía que yo sería la única persona en las instalaciones y que solo había una forma de entrar al lugar… Me quedé en silencio un rato más, pero no pude ignorarlo. Podía sentir mi corazón latiendo en mi pecho, pero lo sentía agitado.

Llegué a la idea de que, si acercaba mi oído a la puerta, podría escuchar mejor. Si no escuchaba nada más, podría imaginar que fue una puerta cerrada a la lejanía por el viento. Me acerqué a las puertas encadenadas, asegurándome de caminar los más silencioso posible. En el fondo, estaba esperando que, si alguien estuviera en el edificio, no se diera cuenta de que yo estaba aquí.

Estando tan cerca a la puerta, y debido a la tensión estas parecían más grandes que la primera vez que me acerqué. Cerré mis ojos, concentrándome para intentar mejorar mi sentido del oído. Ya no se escuchó nada como una puerta, pero sí un golpeteo repetitivo, justo al fondo, como si estuviera al límite de mi rango de audición.

Pero es posible, que mi mente me estuviera jugando una mala pasada. Decidí pegar mi oreja a la fría puerta de metal, con los ojos aún cerrados. Relajé mi respiración, para no escucharla mientras estaba pegado a la puerta. No escuché nada inmediatamente, pero, a medida que mi oído se agudizaba, me di cuenta que definitivamente había algo haciendo ruido más allá de las puertas.

Un escalofrío recorrió mi espalda, y me di cuenta que estaba más cerca de lo que creía. Los golpes fueron constantes, pero no se ubicaban en el mismo lugar, parecían estar moviéndose en ese mismo lugar… Alejándose y acercándose, parecían pasos.

Logré ahogar mi expresión de sorpresa cuando supe que eran pasos, estaba seguro que eran pasos, pero había algo raro en ellos… La frecuencia de los mismos me hizo saber que no había una sola persona en ese lugar, pero se movían demasiado uniformes de un lugar a otro como para ser un grupo de personas.

Un sudor frío recorrió mi cuerpo cuando me pregunté qué podría significar aquello. Sabía que necesitaba alejarme de la puerta y avisarle a alguien, pero en mis instrucciones no había ninguna información de contacto.

Me alejé un poco de la puerta, me pregunté si tal vez habría un número de contacto en la carta de las instrucciones, ya estaba a medio camino, cuando otro ruido irrumpió mi caminar. La revista que tenía y que, por supuesto había olvidado, estaba enredada entre las cadenas de las puertas. Parecía como si la hubiese metido debajo de las cadenas a propósito.

Me puse nervioso y recé porque nadie se hubiera dado cuenta. Por un breve tiempo tuve esperanzas, pero desaparecieron rápidamente cuando escuché los pasos de nuevo. Lejos al principio, pero cada vez acercándose más. El sonido continuo de pisadas acercándose era bastante imponente. Me alejé de la puerta respetuosamente, sin dejar de mirarla.

Vi como la revista que estaba aún sobre la puerta empezó a deslizarse suavemente. Mi espalda chocó contra la salida del edificio, cuando eso que estaba adentró tocó la puerta que estaba encadenada. De repente, lo que sea que estaba al otro lado empezó a tocar fuertemente. Al principio las puertas se veían sólidas, impenetrables, pero ahora, parecía que estuvieran a punto de caer tras cada golpe.

Me giré en dirección a la salida y sujeté el pomo de la puerta, pero no se movía. Verifiqué si no había algún otro seguro, o algo que había olvidado quitar, pero no había nada. La idea de que había sido encerrado desde afuera empezó a invadir mi mente… Con los portazos cada vez más intensos detrás de mí, empujé con todas mis fuerzas la puerta de la salida. Por un momento, mi cerebro actuó en automático, en ese momento solo quería escapar de ese lugar.

El miedo había inundado mi cuerpo hasta el punto que ni siquiera me di cuenta que los golpes en la puerta habían cesado. Todavía intentaba salir de ese lugar por la puerta principal cuando escuché la voz.

“Disculpa, ¿Hay alguien ahí que pueda ayudarme?”

La voz sonó serena y clara. Parecía que viniera desde todas direcciones. Dejé de golpear la puerta de salida y sentí que mi cuerpo se relajaba. Sin saber por qué, mi cuerpo se movió hacia la pesada puerta de metal rodeada de advertencias y me quedé en silencio parado frente a ella.

No pude responder a las preguntas de la voz.

“Es un poco vergonzoso admitirlo amigo, pero, me quedé dormido y me encerraron aquí”.

Dí un paso hacia la puerta, aún incapaz de hablar con aquella voz pero por alguna razón esa incapacidad no parecía ser muy importante.

“Voy a atreverme a decir que no eres el tipo habitual. Me disculpo si te asusté viejo. ¿Me harías el gran favor de tomar la llave del escritorio?”

Seguí avanzando lentamente hacia las puertas encadenadas, pero me desvié hacia el mostrador. Cuando dijo eso último mi mano se desvió hacia donde estaba la llave.

“Que situación tan rara, ¿Verdad amigo? Siempre traigo mi teléfono, pero hoy me olvidé de cargarlo. Mi hijo y mi esposa deben estar preocupados por mí. Por favor, toma la llave”

Aun viendo la puerta, tomé el papel y sujeté la llave con fuerza.

“Amigo eres un salvavidas, tendrá que quedarse un rato después de que acabe su turno. Mis amigos no creerán lo que sucedió. Solo coloca la llave y déjame salir…”

Caminé un poco de prisa y apretaba tan fuerte la llave que hizo sangrar un poco mi mano. Con la otra mano, alcancé la cerradura antes de llegar a la puerta. No tengo duda de que habría abierto la puerta si no me hubiese tropezado con la revista que dejé caer hace rato.

El movimiento inesperado fue lo que me sacó de lo que la voz me había provocado. Hice una mueca cuando comencé a sentir el dolor en mi palma.

“¿Amigo? Por favor, solo necesito que pongas la llave en la cerradura y me dejes salir. No me hagas esperar aquí toda la noche. Me está empezando a dar hambre”

La voz sonaba menos casual, y ahora tenía un tono menos humano, sentía que nuevamente su voz me rodeaba y en ese momento me dieron más ganas de abrir la puerta, y en ese entonces, hice lo único que podía hacer.

Deslicé suavemente la llave en el pequeño espacio que había entre las puertas y la pared. El cual, era suficiente para que pasara la llave, pero demasiado pequeño para que mi mano o los dedos de alguien la alcanzaran.

Un nuevo golpe contra la puerta estalló cuando solté la llave. Otra vez me acerqué a la salida, pero esta vez no intenté salir por ella. Lo único que podía hacer esa esperar. Los golpes comenzaron a ser menos frecuentes con el paso del tiempo. Pero cada uno tenía una fuerza brutal, uno cada vez más fuerte que el anterior.

Como si todo lo que estuviera haciendo esa cosa fuese hacer tiempo para tomar impulso. Después de un silencio más largo, pensé que esa cosa daría un último ataque. Pero en cambio, la puerta detrás de mí, donde estaba recostado con temor, cedió y caí de espaldas hacia la luz de la mañana.

Parpadeé sorprendido, mirando un hombre confundido que llevaba una bata de laboratorio. Reconocí el logotipo familiar del reloj de arena, bordado sobre una etiqueta que decía: Doctor Brown.

“Dios, ¿Aún estás…?” Dijo el doctor Brown, pero se detuvo antes de continuar su oración.

“Quiero decir, que debes de ser el vigilante nocturno temporal. Encantado de conocerte”

Debí haber presionado para obtener información, o incluso golpearlo. Pero en ese momento seguí golpeado en el suelo, incrédulo.

“Bueno, se ve que hiciste un buen trabajo esta noche”. Dijo el doctor Brown, con total falsedad, mientras estiraba el cuello para observar el área de recepción.

“Parece que la puerta sigue cerrada. ¿Quieres entrar y tomar un café o algo?”

Estaba de pie y caminando hacia mi auto antes de que terminara esa oración. Salí manejando de ese lugar. Mi último recuerdo del edificio fue el doctor Brown en mi retrovisor.

Por su lenguaje corporal, no parecía feliz y no se le notaba ningún interés por querer entrar…

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